Luna Nueva en Piscis


Ayer, 23 de febrero cruzamos el umbral de la Luna Nueva en Piscis. El Sol y la Luna hacen su encuentro mensual en el último signo de la rueda del zodiaco. Se cierra un ciclo. Se abre otro.
 

Como todos los ciclos lunares, aunque en apariencia siempre repetitivamente igual, nunca es igual y ésta es única y especial como todas la lunaciones de nuestra vida.

Piscis habla de lo que llamamos el Inconsciente Colectivo, esa dimensión que está más allá de la consciencia y que es común a la experiencia de todos los seres humanos, sean de la nacionalidad, la cultura o la raza que sean, como lo sugirió Carl Jung.

Piscis también nos habla de sacrificio, del martirio y de la victimización y siendo el último signo del zodiaco, nos sugiere el final de la existencia física. Siendo esta una lunación en Piscis, algo nos dice que un cambio de hábitos y comienzo de un nuevo capítulo de nuestra propia historia es apropiado en este momento.

Esta Luna nueva en Piscis nos invita a mirar-sentir si nuestra agenda es clara, transparente. Si nos mentimos, si nos autoengañamos, si caímos presos de una fantasía, o de una visión idealizada de una situación, entonces Mercurio que se encuentra retrógrado en Piscis hasta el 10 de marzo,  rasga los velos y nos muestra, nos hace sentir la verdadera realidad. 


Con Mercurio retrógrado la vida puede presentarnos varias veces la misma historia, que se repitan patrones, ni para delante ni para atrás; no será extraño demorar decisiones, dudar, preferir lo “malo conocido”, que lo “bueno por conocer”.

Mercurio retrógrado en Piscis nos convoca a la pausa, a abrir espacio y tiempo creativo, para ensoñar, para ralentizar, para orar, rezar, crear, meditar, hacer silencio, retirarnos, lo más posible, un poco, de la demanda externa. Tomarnos este tiempo permite que los mensajes que Mercurio retrógrado rescata de las aguas profundas del inconsciente de Piscis pueden emerger, ser liberados. 

El no querer sentir esta verdad nos puede tener atrapados en un bucle de negación y escapismo. Mercurio y la Luna nueva en Piscis nos ayudan a acoger la memoria de nuestro error con compasión. A abrir nuestro corazón y abrazar lo que sea que emerge, y nos hiere. 

Es un tiempo para poner energía en lo que ya está en marcha, para movilizar lo que ya veníamos haciendo, para dar movimiento a lo que estaba estancado. Es también un tiempo para regenerarnos, recogernos y reflexionar sobre el próximo nacimiento, el próximo paso-parto que queremos encarnar, en nuestra vida, en nuestros proyectos, relaciones, en nuestro día a día.

Esta Luna Nueva ofrece la oportunidad de reconectarse verdaderamente en ese nivel interno, a nivel del corazón y, a través del filtro de Piscis, de sentirnos “uno” con lo que nos rodea, incluido lo que se ve y lo que no se ve. Podemos reparar situaciones no deseadas a través del poder de nuestra propia experiencia vital actuando de una manera más benéfica para nosotros mismos y para los demás.

Podemos aprovechar todas estas energías constructivas para generar soluciones, para avanzar y para dejar ir lo que ya no es.


Luna Nueva en Piscis 2020

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