Preparativos para la lectura de Tarot


Para empezar, deberás buscar un espacio tranquilo y silencioso. Tiene que ser un espacio en el que nadie te moleste, así que debes intentar esperar a estar en casa sola, si no es así, habilita un lugar donde nadie te interrumpa, una propia sala de bienestar para poder realizar tus actividades de relajación.

A la hora de trabajar con el Tarot, tendremos que buscar un momento de tranquilidad, en que no haya distracciones ni molestias externas. Aunque podamos encontrar algunos instantes de silencio a nuestro alrededor, lo verdaderamente difícil es alcanzar el silencio interno, esto es, dejar a un lado las preocupaciones, temores o ideas que le acompañan durante todo el día. Por eso es necesario hacer un pequeño ejercicio de relajación y concentración antes de leer las cartas. Hay muchas formas de alcanzar ese estado de paz interna. 

La técnica de relajación más eficaz, es empezar por relajar todos los miembros de tu cuerpo poco a poco y de forma ordenada. Puedes empezar por tus pies. Debes visualizar en tu mente como tus pies se relajan y se vuelven etéreos e ir subiendo poco a poco por todas las extremidades hasta tu cabeza. Verás como cuando hayas hecho este proceso te sentirás mucho más liviana.

Una vez estés relajada, es importante que intentes mantener la mente en blanco, puedes usar también la visualización de imágenes relajantes como playas o bosques.



Pasado un tiempo prudente puedes desperezarte poco a poco, ¡ya estás preparada para abrir tu mente al tarot! Igualmente, te propongo un sencillo ejercicio qeu
no dura más de cinco o diez minutos.

Siéntate en la silla, frente a tu mesa de trabajo. Pón el mazo de car­tas sobre tu paño y cierra los ojos. Respira lenta y profundamente, llenando los pulmones no sólo con aire, también con energía. Ima­gina tu cuerpo sentado en la silla, con la tierra marrón bajo tus pies. A cada exhalación, observa cómo una energía negra o marrón des­ciende por todo tu cuerpo y se disuelve en la tierra. Con esta energía, todas sus preocupaciones se marchan y desaparecen.

Cuando sientas que tu cuerpo está limpio, visualiza una energía de color blanco, dorado o celeste que viene del cielo y penetra en tu cabeza por la parte superior. Imagina en cada inhalación que la energía desciende más y más a través de tu cabeza, cuello, pecho, brazos, vientre, caderas y piernas. Cuando la energía blanca o dorada te ha llenado por completo, imagina que tu cuerpo vibra lleno de paz. Observa tu corazón, rodeado de un círculo de ener­gía rosada, la energía amor. A cada latido del corazón, la energía amor impulsa a la energía blanca que surge del cuerpo y se expande en todas direcciones. Disfruta unos instantes de esta sen­sación, antes de abrir, lentamente, los ojos. 

La pregunta

Siempre hay un motivo para consultar el Tarot. Cuando se enfrenta a las cartas tiene que convertir la pregunta en una pregunta concreta.  Tén en cuenta que muchas veces el problema puede ser tan acuciante que tu mente no estará lo suficientemente despe­jada como para poder reflexionar sobre él. Si sientes algún tipo de alteración emocional, es mejor esperar a otro momento para leer las cartas.

Si consideras que estás en buenas condiciones para realizar la lec­tura, conviene que se hagas algunas preguntas como las siguientes: ¿Cómo surgió el problema o la cuestión? ¿Cómo se han desarro­llado los acontecimientos? ¿Cuál ha sido mi participación en ellos? ¿Qué papel han desempeñado otras personas? ¿Qué puedo esperar razonablemente que suceda? 


También puede ser oportuno que realice una pregunta que se responda por sí o por no. No obstante, a medida que vayas adquiriendo experiencia, te darás cuenta que es ideal que busques cuestiones que admitan matices y que reconozcan su poder de decisión. Ejemplo: 

Podrías preguntar: ¿Me irá bien en el viaje? Ó ¿Qué puedo hacer para que el viaje sea un éxito?  Puedes tomar nota de todas estas reflexio­nes en tu cuaderno del tarot.

 Cuaderno del tarot / Misia Szafir

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