Transformarnos para crecer


"De todas las maravillosas verdades relativas a la mente que han sido restauradas y devueltas a la luz en nuestros tiempos, ninguna alegra más ni aporta más promesa divina y más confianza que esta: tú eres el amo de tus pensamientos, eres el que moldea tu personalidad, el que construye y da forma a tu condición, a tu entorno y a tu destino" James Allen

La Ley de Atracción asegura que podemos hacer realidad todos nuestros deseos. En principio no hay limitaciones a lo que podemos pedir y obtener. El problema con las fantasías que aquí se muestran es que si se hicieran realidad habría otras personas que saldrían perjudicadas. Y esto va en contra de la Ley de Atracción… y del sentido común.

Basta con pensarlo un poco. El mundo sería un lugar muy peligroso para todos si cualquier persona pudiera afectar negativamente a los demás con sólo desearlo. Esto simplemente no sucede, las cosas no funcionan así.

Tenemos un milagroso poder creador, pero sólo podemos modificar nuestra realidad personal, nuestras propias experiencias. Claro que hay personas a nuestro alrededor a las que podemos beneficiar o perjudicar, pero ellos están ejerciendo su propio poder creador y son responsables ciento por ciento de lo que les pasa, incluso de hacernos formar parte de sus vidas.

Pero acostumbrarnos a pensar de esta manera, emitiendo juicios y condenando mentalmente cada falta de los demás, sólo tendrá una inesperada consecuencia: nos juzgaremos también a nosotros mismos por cada error cometido, pero en nuestro caso el castigo sí puede concretarse, ya que somos nosotros los que creamos nuestra realidad.

Es necesario hacer las paces con esa parte crítica que llevamos adentro. Puede mostrarse muy estricta, incluso cruel. Hasta es posible que sintamos miedo de su desaprobación. Pero si es una parte de nuestro propio mundo interno, no puede haber nada malo con ella. Sólo es necesario entenderla, comprender que detrás de esa actitud tan severa no puede haber más que temor e inseguridad.

Cómo llevar a cabo este milagroso cambio

La oruga también experimenta una milagrosa metamorfosis para llegar a convertirse en mariposa. Pero al igual que nosotros no es capaz de planificar, conducir o provocar esa transformación… Sólo está lista para acompañar el proceso. Podemos intentar recorrer diferentes caminos, como el psicoanálisis o la práctica de la meditación. Pero ya que nos gustaría experimentar un cambio milagroso… pidamos simplemente un milagro. Podemos repetir mentalmente una sencilla oración pidiendo que sea sanada nuestra mente, que seamos liberados del hábito de emitir juicios, que aprendamos a apreciar siempre lo positivo de nosotros, de cada persona y de cada situación, que sea descorrida cualquier «cortina» que nos esté impidiendo vernos a nosotros mismos tal como somos y así poder conocernos plenamente.

Si nos mostramos decididos a aprender más acerca de nosotros y de cómo funciona nuestra mente, si nos conectamos con ese Poder Superior, del cual siempre formamos parte, y le pedimos ser transformados en lo que es nuestro destino llegar a ser, entonces seguramente todas las experiencias y todos los recursos necesarios para nuestra evolución simplemente vendrán a nuestro encuentro.


Autor, Axel Piskulic (amarseaunomismo.com)


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